Blog Teleorientación UGR Centro de Promoción de Empleo y Prácticas, Vicerrectorado de Estudiantes. Universidad de Granada

23nov/11183

Movimiento en los Programas de Prácticas

Entre el mes pasado y este de noviembre están teniendo lugar importantes cambios en la normativa que regula las prácticas en empresas. Dichos cambios, si bien están suponiendo un pequeño tsunami entras las diferentes entidades que gestionan este tipo de programas, parecen pasar casi de puntillas entre los beneficiarios de estas prácticas.

Démosles desde aquí la relevancia que tienen, que es mucha. Empezamos por el Real Decreto 1493/2011 por el que se regulan los términos y las condiciones de inclusión en el Régimen General de la Seguridad Social de las personas que participen en programas de formación. De forma simplificada, lo que este R.D. viene a decir es que las personas participantes en programas de formación (prácticas) vinculados a estudios universitarios o de formación profesional quedan asimilados a trabajadores por cuenta ajena, a efectos de su inclusión en el Régimen General de la Seguridad Social. Es decir que la realización de prácticas en empresas deberá de producirse cotizando a la Seguridad Social.

Si tenemos en cuenta la frecuente incorporación tardía al mercado de trabajo por parte de estas personas y los últimos cambios legislativos que ampliaban los tiempos de cotización necesarios para poder recibir una pensión, esto supone un pequeño alivio en tanto que podremos aprovechar la realización de prácticas para empezar a cotizar a la Seguridad Social.

Esta norma tiene sus importantes matices. Por un lado, esta norma excluye a prácticas con carácter puramente lectivo (ej.: practicum y prácticas obligatorias de diferentes carreras). Por otro, esta situación de alta en la Seguridad Social carece de efectos de cara a recepción de prestación por desempleo.

Como contrapartida, se considera la posibilidad de añadir hasta dos años de cotización a las personas que ya hayan realizado prácticas en empresas. Aunque a precio de oro, ya que la persona que haya realizado prácticas tendrá que abonar 150 € por cada mes que desee recuperar como cotizado. En fin, nos quedaremos con lo positivo. Por fin las prácticas en empresas cotizan a la seguridad Social.

El segundo cambio lo desarrolla el Real Decreto 1543/2011, por el que se regulan las prácticas no laborales en empresas. En este caso se regula un programa de ámbito estatal similar al que en Andalucía se lleva desarrollando desde hace varios años bajo la denominación de EPES (Programa de Experiencias Profesionales para el Empleo). En este caso se regula un Programa de Prácticas dirigido a jóvenes cualificados (con Titulación Universitaria, Formación Profesional o Certificados de Profesionalidad) cuya edad se encuentre entre 18 y 25 años y que tengan escasa o nula experiencia laboral.

Las prácticas oscilan entre 3 y 9 meses, necesariamente becadas (como mínimo el 80% del IPREM mensual) y con un convenio que suscriben alumno/a, empresa y Servicio Público de Empleo. Quedan excluidas de este programa las prácticas de los estudiantes universitarios, que seguirán rigiéndose por su legislación específica.

Solo cabe desear que en el desarrollo de estas prácticas no se produzcan duplicidades y desajustes con otros programas de prácticas desarrollados desde Andalucía. Así, por ejemplo, tenemos serias dudas acerca de cómo puede afectar este nuevo programa (estatal) a EPES (Andalucía), cuando uno dura hasta 6 meses y otro hasta 9, cuando la dotación económica de las prácticas es diferente, o cuando la edad de los posibles beneficiarios tampoco coincide plenamente. Y, en caso de pervivir diferentes programas de prácticas para hacer lo mismo, habrá seguro riesgo de esquizofrenia entre los gestores y los receptores de estas prácticas. Estaría bien que las diferentes administraciones impulsoras de estos programas de prácticas realizaran un esfuerzo por coordinarse y evitar duplicidades y confusiones.

En definitiva, por un lado se mejoran las condiciones de prácticas y por otro se amplían este tipo de programas.

De cualquier manera, aunque la intención de estas nuevas normativas parece enfocado a favorecer la creación de empleo, cabe tener serias dudas de que eso termine siendo así. Se tiende a pensar que cuando las empresas cuentan con gente en prácticas tienen mayor tendencia a contratarlas, aunque al final terminamos teniendo la duda de si no será mayor el efecto contrario, es decir, que se usen estas prácticas no laborales como sustituto de la creación de empleo. Y más en tiempos de crisis como este.