Blog Teleorientación UGR Centro de Promoción de Empleo y Prácticas, Vicerrectorado de Estudiantes. Universidad de Granada

31ago/11298

ORIENTADORES DESAMPARADOS

El otro día encontré, un poco de casualidad, por la poca difusión que tuvo, un revelador artículo escrito en el diario ABC de Sevilla. En dicho artículo, la Presidenta de la Asociación de Profesionales Andaluces de Orientación Laboral, Francisca Valle Castellano, denuncia con meridiana claridad la precaria situación de la práctica totalidad de los orientadores laborales en Andalucía. Los contratos son precarios, temporales e incluso se dan situaciones de técnicos que llevan meses sin cobrar.

Cualquier persona que vea esto desde fuera puede pensar que se trata de otro de los efectos de la crisis, pero no es así. La crisis, sin lugar a dudas no ha ayudado, pero el problema parte desde el inicio del Programa Andalucía Orienta, en el año 2000, cuando la Junta de Andalucía decide que la mejor manera de disponer de estos profesionales es hacerlo de manera indirecta, es decir, aportando subvenciones para que diversas entidades (públicas y privadas) los contrataran. Así, la Junta se desentiende del tipo de vinculación laboral que cada una de estas entidades pueda establecer con sus asalariados orientadores.

Ocurre entonces que dada la necesidad continuada por parte de las entidades de estos profesionales y el diferente desarrollo normativo producido en estos años, especialmente en lo referido a la obligación de estabilizar los puestos de trabajo que permanecían varios años desempeñando las mismas funciones, han terminado produciéndose situaciones de picaresca respecto a la forma contractual utilizada por estas entidades. En numerosas ocasiones, por cierto, ha supuesto fraude de ley.

Para deteriorar más la situación de estos trabajadores, se está aprobando ahora una nueva normativa laboral que quita (o al menos pospone) la tabla de salvación que tenían los orientadores de cara a denunciar situaciones de fraude de ley por tratar la entidad contratante de camuflar situaciones de necesaria estabilidad de puestos de trabajo. Ahora resulta que aquellos que lleven más de dos años trabajando no tendrán respaldo normativo para exigir (y denunciar) la estabilidad de ese puesto de trabajo. Lo que faltaba.

La otra cara de la moneda de esta situación de constante precariedad e irregularidad de los orientadores laborales resulta no menos grave, la que afecta a la prestación del servicio, a la atención de los demandantes de empleo, que sufren continuos cambios de orientador que dificulta enormemente el desarrollo de adecuados Itinerarios Personalizados de Inserción.

Prestar un servicio de orientación adecuado en Andalucía pasa por partir de unas buenas bases. Si las condiciones laborales de un trabajador son adecuadas el desempeño de sus funciones no cabe duda de que será más óptimo. Si esta premisa tan básica es incumplida desde el inicio, inevitablemente en algún momento habrá que asumir las consecuencias, que desafortunadamente afectan también de manera especial a un colectivo ya de por sí bastante castigado, los demandantes de empleo.

23feb/1129

Soy Orientador, no sastre

 Estos días, con motivo de la aprobación del Decreto Ley de la reforma de las políticas activas de empleo, aparece en diferentes medios de comunicación, un mensaje que se repite con insistencia: los orientadores, a través de Itinerarios personalizados de Empleo, van a realizar un “traje a medida” para los desempleados. (ej.: Libertad digital http://www.libertaddigital.com/economia/los-itinerarios-individualizados-de-trabajo-un-orientador-por-cada-600-parados-1276414921/ ; Siglo XXII http://www.diariosigloxxi.com/texto-s/mostrar/13657/el-gobierno-afirma-que-los-itinerarios-personalizados-sern-trajes-a-medida-de-los-parados).

 Este tipo de mensajes dan lugar a importantes confusiones. Desde hace años (no es cosa de ahora) se ha puesto en marcha un sistema de orientación basado en la realización de de Itinerarios Personalizados de Inserción (como se le llama en Andalucía) o de Empleo (como se le denomina en el recién publicado Decreto Ley). Pues bien, en estos Itinerarios fallan varias cosas.

 El nombre. En mi opinión siempre es inadecuado. La existencia de un Itinerario significaría que tiene un inicio (punto de partida del usuario/a), una ruta (acciones concretas a realizar por los demandantes de empleo) y un final (el trabajo que nos espera al final del camino). Nadie está en condiciones de delimitar un camino claro hacia un trabajo. Si falla el objetivo final, lo más importante, quizás habría que buscarle otro nombre.

 El responsable. En todos los medios de comunicación se habla de la contratación de orientadores como responsables del diseño de un Itinerario personalizado de Empleo para cada parado. Pero en realidad, los orientadores no elaboran estos itinerarios, lo han de hacer los demandantes de empleo, que son realmente quienes se conocen a sí mismos, sus intereses, sus expectativas, su CV, … Los orientadores son solo una herramienta que facilita una más adecuada elaboración de ese plan (por parte del usuario): proporciona información, recursos, asesoramiento e incluso formación específica de utilidad para buscar trabajo. El verdadero sastre de cada Itinerario es el demandante de empleo.

 Empleo u ocupabilidad. Los orientadores son responsables de tratar de incrementar la ocupabilidad de los demandantes de empleo, es decir, de ayudarles a mejorar su información, recursos y habilidades personales para la búsqueda de empleo. Pero no son los responsables de dar trabajo a sus usuarios. Son las empresas o las administraciones (en caso de empleo público) las que dan trabajo.

 La contratación de orientadores, que me parece fenomenal, mejorará las competencias de búsqueda de empleo de los parados, les será de gran utilidad en su toma de decisiones y les ayudará a estructurar un mercado de trabajo complejo y con recursos muy variados y dispersos. Es decir, que si hay trabajos será más fácil para los parados dar con ellos. Pero no somos los garantes de ningún plan magnifico que finalice necesariamente en la consecución de un trabajo. Mandar ese mensaje a los ciudadanos puede generar confusión y malestar a todos.

 En la difícil situación actual a todos nos toca arrimar el hombro. Al demandante de empleo buscar y diseñar su propia ruta profesional y currarse la búsqueda de un trabajo. A los promotores de empleo (orientadores, intermediadores laborales, formadores, etc.)… ayudar lo más y mejor posible a los parados a optimizar los recursos existentes y a realizar una búsqueda más eficaz de empleo. Pero no olvidemos algo fundamental: ni unos ni otros creamos puestos de trabajo.  

 En los últimos 7 años he colaborado en la realización de más de 1000 Itinerarios Personalizados de Inserción. Realmente creo que mi tarea, como la de todos los orientadores/as, es de gran utilidad para moverse con ciertas garantías en este mercado de trabajo tan complejo, y así me lo han expresado con frecuencia las personas a las que he atendido. Pero eso sí, quede claro que yo no hago trajes (no creo trabajo), solo facilito herramientas para que cada persona pueda hacerse el suyo.