Blog Teleorientación UGR Centro de Promoción de Empleo y Prácticas, Vicerrectorado de Estudiantes. Universidad de Granada

31ago/11605

ORIENTADORES DESAMPARADOS

El otro día encontré, un poco de casualidad, por la poca difusión que tuvo, un revelador artículo escrito en el diario ABC de Sevilla. En dicho artículo, la Presidenta de la Asociación de Profesionales Andaluces de Orientación Laboral, Francisca Valle Castellano, denuncia con meridiana claridad la precaria situación de la práctica totalidad de los orientadores laborales en Andalucía. Los contratos son precarios, temporales e incluso se dan situaciones de técnicos que llevan meses sin cobrar.

Cualquier persona que vea esto desde fuera puede pensar que se trata de otro de los efectos de la crisis, pero no es así. La crisis, sin lugar a dudas no ha ayudado, pero el problema parte desde el inicio del Programa Andalucía Orienta, en el año 2000, cuando la Junta de Andalucía decide que la mejor manera de disponer de estos profesionales es hacerlo de manera indirecta, es decir, aportando subvenciones para que diversas entidades (públicas y privadas) los contrataran. Así, la Junta se desentiende del tipo de vinculación laboral que cada una de estas entidades pueda establecer con sus asalariados orientadores.

Ocurre entonces que dada la necesidad continuada por parte de las entidades de estos profesionales y el diferente desarrollo normativo producido en estos años, especialmente en lo referido a la obligación de estabilizar los puestos de trabajo que permanecían varios años desempeñando las mismas funciones, han terminado produciéndose situaciones de picaresca respecto a la forma contractual utilizada por estas entidades. En numerosas ocasiones, por cierto, ha supuesto fraude de ley.

Para deteriorar más la situación de estos trabajadores, se está aprobando ahora una nueva normativa laboral que quita (o al menos pospone) la tabla de salvación que tenían los orientadores de cara a denunciar situaciones de fraude de ley por tratar la entidad contratante de camuflar situaciones de necesaria estabilidad de puestos de trabajo. Ahora resulta que aquellos que lleven más de dos años trabajando no tendrán respaldo normativo para exigir (y denunciar) la estabilidad de ese puesto de trabajo. Lo que faltaba.

La otra cara de la moneda de esta situación de constante precariedad e irregularidad de los orientadores laborales resulta no menos grave, la que afecta a la prestación del servicio, a la atención de los demandantes de empleo, que sufren continuos cambios de orientador que dificulta enormemente el desarrollo de adecuados Itinerarios Personalizados de Inserción.

Prestar un servicio de orientación adecuado en Andalucía pasa por partir de unas buenas bases. Si las condiciones laborales de un trabajador son adecuadas el desempeño de sus funciones no cabe duda de que será más óptimo. Si esta premisa tan básica es incumplida desde el inicio, inevitablemente en algún momento habrá que asumir las consecuencias, que desafortunadamente afectan también de manera especial a un colectivo ya de por sí bastante castigado, los demandantes de empleo.